Ayuntamiento de Hondarribia

viernes, 21 de noviembre de 2014

Época Romana

Época Romana

La situación pre-romana en el espacio guipuzcoano

Contando con los datos obtenidos en las investigaciones arqueológicas de los últimos años sobre la Edad del Hierro, se plantea que el territorio guipuzcoano era un espacio en el que convergían tres ámbitos culturales: el mundo aquitano que se asomaba al Bidasoa; el vascón que ocuparía el sector occidental y alcanzaría el Leitzaran, y el céltico, cantábrico o celtibérico, extendiéndose por los zonas central, oriental y meridional.

En cuanto a los vascones, las informaciones reflejan su presencia hasta el valle medio del Ebro, desplegándose desde las estribaciones de los Pirineos y alcanzando el litoral marítimo en torno al Bidasoa. Se conocen varias de sus ciudades; Pompaelo debió ser fundada por Pompeio en el año 75 a. C. como asentamiento para sus tropas. Por su territorio atravesaba la calzada que unía el Mediterráneo procedente de Tarragona (Tarraco) y el Atlántico, en Irun (Oiasso) y los pasos occidentales de los Pirineos.

Testimonios arqueológicos

El territorio costero es el mejor dotado, contando con asentamientos de cierta entidad en Getaria, en Zarautz, en Donostia y en la desembocadura del Bidasoa, al menos. Las manifestaciones costeras se inscriben en la ruta de navegación del litoral atlántico, ofreciendo enclaves de apoyo a las actividades marítimas. En este contexto destaca la civitas de Oiasso, en Irun, que dispone de un puerto de categoría regional, situado en el mismo eje del Golfo de Bizkaia, equidistante de otros dos puertos de importancia, Burdeos (Burdigala) y Santander ( Portus Victoriae Ioliobrigensium)
Proponemos que la incorporación del espacio sujeto a la demarcación municipal de la población de Hondarribia a la ordenación romana se realiza a través de la civitas de Oiasso. La influencia de esta civitas alcanzaba –por lo menos- ambas orillas del estuario, hasta la desembocadura, conociéndose manifestaciones de ese período en el recinto amurallado de Hondarribia, en las inmediaciones de la playa de Ondarraitz (Hendaia), en el monte San Marcial, en Jaizkibel y al pie del castillo de San Telmo, en la rada de Higer, además del área urbana que se ha identificado en el casco de Irun.

Hondarribia, a la llegada de los romanos, era –como se desprende del comentario de Estrabón- territorio de los últimos pueblos vascones del Oceano, en la región de Oiasso, en el litoral. Esta relación étnica estaría confirmada por los cromlechs pirenáicos de Jaizkibel.
En 1926, el profesor Schulten vino al municipio, convencido de que el cabo de Venus citado por el poeta Avieno, recogiendo el periplo de un navegante massaliota del siglo VI a.C., se encontraba en Higer

En 1961 se reconocieron los primeros objetos romanos en el fondeadero de Asturiaga; en 1984 se recuperaron, en este mismo yacimiento, los llamados “bronces de Higer” y en 1998, mientras se realizaban obras de excavación para construcción de un bloque de viviendas en la calle Pampinot, en el caso histórico, apareció un conjunto de vajilla y de piezas cerámicas características del período altoimperial, siglos I y II. Estos tres descubrimientos certifican la presencia romana en Hondarribia y establecen las primeras pautas de estudio que, de un primer carácter ocasional, caso de los naufragios del fondeadero, pasan a ofrecer la visión de asentamiento estable, a través del lote de Pampinot.


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